Guía
Por qué no se lee mi código QR impreso en 3D
Un código QR impreso en 3D falla casi siempre por las mismas razones. Revísalas en este orden: en la mayoría de los casos el arreglo es reimprimir con otro color o un poco más grande.
1. Poco contraste entre los dos colores
Es la causa número uno. El lector convierte la imagen a blanco y negro: si los dos filamentos tienen un brillo parecido, el código desaparece. Solución: código oscuro sobre fondo claro (negro sobre blanco es lo más seguro). Haz la prueba de la foto en blanco y negro: si en escala de grises no distingues bien el código, el móvil tampoco.
2. Los colores están invertidos
Un QR claro sobre fondo oscuro se lee en muchos móviles modernos, pero no en todos los lectores. Solución: si la pieza es para el público (un restaurante, una feria), usa siempre código oscuro sobre fondo claro.
3. Los módulos son demasiado pequeños
Cada cuadradito del código se llama módulo. Con una boquilla de 0,4 mm, por debajo de unos 1,5 mm de lado los bordes se redondean y los módulos se pegan entre sí. Solución: haz la pieza más grande o acorta el contenido. Un enlace largo genera un código con muchos más módulos que uno corto, así que usar la dirección más corta posible ayuda mucho.
4. Falta el margen alrededor del código
Los lectores necesitan una zona libre alrededor del código, del mismo color que el fondo, de unos cuatro módulos de ancho. Si recortas la base o pones un marco de otro color pegado al código, puede fallar. Solución: respeta el borde que deja la herramienta.
5. Reflejos del filamento
Los filamentos brillantes, metalizados o «silk» devuelven la luz y crean manchas blancas en la imagen. Solución: usa acabados mate, sobre todo para el código. Si ya está impreso, prueba a escanear desde otro ángulo o sin el foco directo encima.
6. Primera capa o relieve defectuosos
Rebabas, hilos entre módulos o un relieve aplastado deforman el dibujo. Solución: calibra la primera capa, activa la retracción y limpia la pieza con cuidado. Una o dos capas de relieve bien hechas leen mejor que muchas mal hechas.
7. El color se mezcló en el cambio de filamento
Si al cambiar de filamento queda material del color anterior en la boquilla, las primeras capas del relieve salen de un tono intermedio y el contraste baja. Solución: purga más material al cambiar (en impresoras con cambio manual, extruye hasta que el color salga limpio antes de reanudar).
8. Escaneas demasiado cerca o demasiado lejos
Una regla práctica: se lee bien a una distancia de hasta unas diez veces el ancho del código. Un QR de 4 cm se escanea cómodo a menos de 40 cm; uno de 10 cm, hasta a un metro. Solución: elige el tamaño según desde dónde lo van a escanear.
9. El contenido tiene un error
A veces el código se lee pero no hace lo esperado: el enlace tiene una letra mal, la red wifi tiene otro nombre o la clave cambió. Solución: comprueba el contenido escaneando la vista previa en pantalla antes de imprimir. Recuerda que un QR estático no se puede editar: si la clave del wifi cambia, hay que imprimir otro.
Una ayuda que ya lleva el código: la corrección de errores
Los códigos QR guardan información repetida para poder leerse aunque una parte esté dañada. Hay cuatro niveles: L (recupera alrededor del 7 %), M (15 %), Q (25 %) y H (30 %). Un nivel más alto tolera mejor los defectos de impresión o un logo en el centro, a cambio de un código con más módulos. Por eso, si añades un logo, conviene hacer la pieza un poco más grande.
Lista rápida antes de imprimir
- Código oscuro sobre fondo claro y filamentos mate.
- Módulos de al menos 1,5 mm con boquilla de 0,4 mm.
- Margen libre alrededor del código.
- Contenido comprobado escaneando la vista previa.
- Tamaño acorde a la distancia a la que se va a escanear.