Pon tu teléfono
Escribe el número al que quieres que te llamen. Al escanear la chapa, el móvil de quien la encuentre abre la llamada con tu número ya puesto. También puedes usar un enlace si prefieres una página con más información.
Identificación para el collar
Si tu perro se pierde, quien lo encuentre solo tiene que apuntar el móvil a la chapa para llamarte al instante. Sin apps, sin cuotas y sin letra pequeña que se borre con el uso.
Esta herramienta necesita JavaScript activado para generar el código y el modelo 3D. El resto de la página funciona igual.
Carta digital, tu ficha de reseñas de Google, Instagram, tu web… Si no pones https:// lo añadimos nosotros.
Quien escanee se conecta solo, sin teclear la clave. Se guarda dentro del código: no la envíes a nadie que no quieras que entre.
Al escanear, el móvil abre la llamada con el número ya puesto. Si escribes nueve cifras le añadimos el prefijo +34; para otro país, escríbelo tú con el + delante.
Son los mismos colores del objeto impreso: uno para la base y otro para el relieve del código y el texto.
En el objeto 3D el logo sale en relieve, en una sola pieza, con el color del código.
Corto y claro: el nombre del negocio o una llamada a la acción. Puedes incluir un emoji: también sale en relieve. Máximo 22 caracteres.
Cuanto más grande, más fácil de escanear. Comprueba que cabe en tu cama de impresión.
El 3MF es el formato recomendado: lleva los dos colores y las dos piezas dentro. El STL es para impresoras y programas antiguos: son dos archivos sin color.
Sube el archivo que acabas de descargar y un taller lo imprime y te lo manda a casa. Pides presupuesto sin compromiso y comparas talleres, también en España.
Enlace de afiliado. Si acabas encargando la impresión, PrintMyQR se lleva una pequeña comisión. A ti no te cuesta ni un céntimo más, y es lo que mantiene la herramienta gratis y sin marca de agua. Al pulsar el botón se carga contenido de Treatstock, que puede instalar sus propias cookies. Su presupuestador está en inglés, así que abajo te traducimos los pasos.
.3mf que acabas de descargar sobre el recuadro, o pulsa
Browse files («buscar archivos»).
Cómo funciona
Escribe el número al que quieres que te llamen. Al escanear la chapa, el móvil de quien la encuentre abre la llamada con tu número ya puesto. También puedes usar un enlace si prefieres una página con más información.
Un texto corto debajo del código —el nombre del animal o la palabra «LLÁMAME»— y los dos colores. En una chapa pequeña, cuanto más contraste, mejor.
Sale con su agujero para el mosquetón o la anilla. Los 45 mm que vienen puestos son los que garantizan que el código se lea bien; puedes bajar a 40 mm si el perro es pequeño, pero mira siempre el aviso de milímetros antes de imprimir.
Ideas de uso
La chapa de toda la vida sigue funcionando. Esta resuelve tres cosas que aquella no.
Nadie tiene que teclear nueve cifras sujetando a un perro nervioso con la otra mano. Apunta la cámara y ya está sonando tu teléfono.
Si apuntas el código a un enlace que tú controlas, puedes cambiar el teléfono o añadir información sin volver a imprimir la chapa. Con una chapa grabada eso es imposible.
En una chapa grabada, tu teléfono lo lee cualquiera que se cruce con el perro. En el código no se ve nada hasta que alguien lo escanea, y eso solo pasa cuando el animal está perdido.
Si usas un enlace, puedes incluir alergias, medicación, el veterinario habitual o si el animal es asustadizo. Datos que salvan tiempo en una urgencia y que no caben en una chapa metálica.
Unos gramos de filamento. Puedes hacer una de repuesto, una para el arnés y otra para el transportín, sin pensártelo.
En versión pequeña y ligera, en un collar de seguridad con cierre de apertura rápida. Los gatos que salen de casa son los que más se pierden y los que menos identificación llevan.
Conviene decirlo antes que nada: el microchip es obligatorio para perros en toda España y es lo que identifica legalmente al animal. Pero el microchip solo lo lee un veterinario, una protectora o la policía con un lector, y para eso alguien tiene que llevar al animal hasta allí. La chapa resuelve las primeras dos horas, que son las que de verdad importan: el vecino que se encuentra al perro en la calle no tiene lector, pero sí tiene un móvil en el bolsillo.
Lo ideal es tener las dos cosas. El chip para lo legal y para el caso de que la chapa se pierda; la chapa para que te devuelvan al animal en el mismo barrio y en el mismo día.
Aquí es donde mucha gente se equivoca, así que merece la pena pensarlo dos minutos.
El teléfono es lo más simple y lo más robusto: funciona sin datos móviles, sin internet y sin depender de que ninguna página siga existiendo dentro de cinco años. Es la opción que viene puesta.
El enlace —a una nota pública, a tu web o a un mensaje de WhatsApp preparado— permite contar más y cambiarlo cuando quieras, pero necesita cobertura y depende de un servicio de terceros. Si te decides por esta vía, elige algo que controles tú y apunta el teléfono también en el texto grabado, como red de seguridad.
El tamaño manda sobre todo lo demás, porque una chapa pequeña con un enlace largo produce cuadraditos diminutos que ningún móvil lee. La herramienta te enseña la medida real de cada cuadradito mientras diseñas y se pone en rojo por debajo de 1,5 mm. Con un teléfono como contenido el código es cortísimo, y por eso caben chapas de 30 mm sin problema.
Puede parecer contraintuitivo que una chapa de mascota necesite 45 mm cuando las metálicas grabadas son más pequeñas. La razón es física: una chapa grabada solo tiene que ser legible por un humano que se acerca, mientras que un código QR tiene que ser legible por una cámara a medio metro, y para eso cada cuadradito necesita su espacio. La herramienta te enseña esa medida en tiempo real precisamente para que no te lleves la sorpresa después de imprimir.
Sobre el material: el PETG aguanta mucho mejor que el PLA la lluvia, el sol y los golpes, y para algo que va a vivir colgado a la intemperie merece la pena. Imprime con un buen relleno, al 40 % o más, porque la pieza recibe tirones. Y usa un mosquetón pequeño en vez de una anilla abierta: se enganchan menos en la maleza.
Una cosa que conviene saber: poner un emoji o un logo en el centro encarece mucho el código. Para que siga leyéndose con parte de los cuadraditos tapados, el sistema tiene que subir el nivel de corrección de errores, y eso multiplica el número de cuadraditos y los hace más pequeños. En una chapa de 30 o 35 mm eso basta para dejarla ilegible. Si quieres el dibujo del perrito en el centro, sube la chapa a 45 mm o más y comprueba el aviso de milímetros por cuadradito antes de imprimir.
Un aviso práctico: el relieve hace ruido contra la placa del microchip o contra otra chapa metálica. Si a tu perro le molesta el tintineo, ponla en el arnés en lugar del collar, o pega un trocito de fieltro por detrás.
Cuando la tengas impresa, escanéala con dos móviles distintos, uno de ellos que no sea el tuyo, y con poca luz. Y repite la prueba cada pocos meses: el roce va limando el relieve, sobre todo si el perro es de los que se revuelcan.
Preguntas frecuentes
Más herramientas